
Otras personas que sufren discriminación por su no-semejanza con el estereotipo, lo cual afecta sus vidas negativamente, ellos son los obesos.
En un articulo del diario Clarín del día 17/5/2007 Constanza Langorte señala que a partir de 1960 aproximadamente, la medicina decidió que ser obeso no era saludable. Con este concepto se buscó indicarle a las personas cómo llevar una mejor calidad de vida, pero también nacieron la industria de las dietas, la preocupación por la delgadez y la dictadura de la silueta. Las personas que sufren de desordenes alimenticios encontraron en el concepto expuesto una solución “mágica” para todo: adelgazar. En nuestra sociedad existe preocupación por la comida, las dietas y el talle. Se considera como ideal al cuerpo esbelto, y hay una creencia de que la gordura es mala. La delgadez, que se asocia, de algún modo con belleza, elegancia, prestigio, juventud, etc., aparece como la solución salvadora; machacada como la clave del éxito desde todos los medios. Muchas personas suponen que una silueta modelo-tal vez imposible para la estructura de algunos individuos-les garantizará la felicidad; ese deseo de adelgazar supone un anhelo por destacarse y ser valorado y ser valorado de modo particular, por ser aceptado y no rechazado.
En la sociedad actual parece prevalecer la apariencia física, y los trastornos culturales han llevado a crear una autentica cultura de la delgadez que dejando de lado a aquellos que no la siguen.
El rechazo al obeso, como plantea, está tan compenetrado en nuestra sociedad que un niño de 6 años de edad ya lo tiene completamente interiorizado, pues el modelo a seguir, los adultos, poseen los mismos prejuicios. Esta discriminación la podemos ver día a día en todas partes de nuestra sociedad, un ejemplo: los asientos de los colectivos, donde es muy difícil que una persona obesa quepa pues están diseñados para personas semejantes al estereotipo y no para personas corpulentas.
Los obesos sufren diferentes tipos de discriminación en la sociedad. Uno de ellos se da en el trabajo donde el rechazo social, se vincula generalmente con una consideración hacia ellos como menos competentes, más desorganizados, indecisos e inactivos según afirma. En el caso de las mujeres es aun peor, pues uno de los requisitos fundamentales para ser aceptadas en un puesto de trabajo es tener buena presencia, lo cual, por lo general, implica que sean delgadas.
Otra acertada afirmación de Constanza langorte es que en el caso de los obesos, los medios de comunicación ejercen una cierta manipulación. Estos realizan la difusión de la delgadez; el receptor de los mensajes es invadido y manipulado hasta el punto de llegar a ser victimas de unas pocas personas que deciden como debe ser el cuerpo ideal. Existe una relación entre las imágenes de delgadez anormal que dominan los medios de comunicación y el aumento de patologías vinculadas al ideal físico. La manipulación se ejerce a través de la coacción publicitaria, el mercado de adelgazamiento, la difusión de los cuerpos delgados como estereotipo y la difusión de paginas pro-anorexia a través de Internet.
Como podemos ver existe una estrecha relación entre los medios de comunicación, lo que estos promueven y la discriminación a los obesos. Un ejemplo muy claro de esto se da a la hora de comprar ropa. Los diseñadores de ropa se basan en personas delgadas para realizar sus prendas por lo que cuando una persona no cumple con esas tallas impuestas por la cultura de la delgadez se siente apartada de la sociedad ya que, no puede utilizar la ropa de moda. Es muy difícil para una persona excedida de peso caminar por las calles de nuestra ciudad pues la discriminación está tan fomentada que las constantes miradas, comentarios y hasta a veces insultos, bromas y burlas logran afectar a la persona y en ocasiones producirles complejos de inferioridad, de auto-desvalorización, los cuales terminan por lo general en problemas patológicos y hasta incluso pueden llevar a estas personas( a los jóvenes en mayor proporción) a ingresar al mundo de las drogas como forma de escapatoria a su realidad.
Algo muy interesante es la relación que se puede dar entre los obesos y las tribus urbanas pues muchas veces al sentirse discriminados suelen unirse a estos grupos a modo de queja, de rebeldía o simplemente para sentirse parte de un grupo de personas. Es muy común ver por las calles de Buenos Aires a personas con sobrepeso con accesorios u otras cosas que denotan su pertenencia a alguna tribu urbana, aunque la gran mayoría no llegan a ser verdaderos miembros de estos grupos sino poseurs ya que no se unen a ellos por fanatismo por la ideología.
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